Básicamente existen dos tipos de negocios editoriales: las editoriales tradicionales y las editoriales independientes o que publican fuera del mercado editorial tradicional.

-La llamada editorial tradicional siempre había buscado autores a través de agentes literarios, de concursos y de manuscritos que llegaban a la editorial directamente enviados por los autores.

¿Cómo hacen negocio las editoriales tradicionales? Contratan un manuscrito y ofrecen un anticipo de los derechos de autor que, normalmente, corresponde a lo que el autor ganaría con la venta de la primera edición en papel del título. La editorial tradicional trabaja el manuscrito de forma que se adapte a su estilo editorial, realiza todo el proceso de edición y lo distribuye según los formatos y canales que le interesan y constan en el contrato: formato papel (catálogo para librerías); formato digital y formato ebook (plataformas como Amazon u otras); formato audiolibro… Una vez vendida la primera edición en papel, si la editorial tradicional considera que el título tiene unas ventas interesantes, hace una nueva edición en papel y, a partir de esta segunda, el autor percibe entre un 8 % y un 10 % del precio del libro en papel sin IVA. Esto significa que si el libro tiene un precio de 20 €, una vez descontado el IVA del 4 % (0,77 €), el precio bruto del libro es 19,23 €. De este precio, el autor percibirá entre 1,54 € (8 %) y 1,92 € (10 %) de cada ejemplar vendido. Estas ganancias las percibirá cuando haya pasado un año de la puesta en circulación de la edición. Si la editorial tradicional considera que el título no tiene las ventas deseadas, retira el título de su catálogo y solo se venden los ejemplares que las librerías no devuelven al distribuidor. Al cabo de un tiempo determinado por el contrato, se le da la oportunidad al autor para comprar algunos de los ejemplares, o bien se destruyen.

Aparte, el contrato también incluye otros porcentajes de ganancias (o regalías) para el autor por la venta en formato digital, ebook y otros tipos de distribución. El hecho de que la editorial tenga los derechos de reproducción y traducción en todos estos formatos y otros, no significa que los haga efectivos. Hasta que no pasa el tiempo estipulado por el contrato, el autor o la autora no puede recuperar los derechos de reproducción y traducción de su título, independientemente de que la editorial haya o no haya comercializado el título en los formatos que incluye el contrato.

Actualmente el mercado de las editoriales tradicionales está estancado: como la venta a través de librerías ha bajado considerablemente y la venta a través de formato digital no tiene, aún, una buena aceptación por parte de este tipo de editoriales, las editoriales tradicionales confían en sus autores de toda la vida, que pueden asegurar un retorno económico suficiente como para recuperar la inversión hecha por cada título. Esto significa que casi nunca aceptan autores nuevos ni noveles en su catálogo. Tampoco los aceptan, apenas, las agencias literarias. Lo que sí que hacen, cuando buscan autores noveles, es rastrear las ventas por internet de autores que se autopublican o que publican en editoriales independientes. Por lo tanto, es una buena idea publicar el propio libro en Internet con la máxima calidad posible para llegar a mucho público y poder, si es que al autor o a la autora le interesa, entrar en el circuito tradicional del mundo editorial.

-La editorial independiente o fuera del circuito tradicional trabaja directamente para los autores, y no para la cadena de valor editorial. Esto significa que el autor o la autora contrata aquello que necesita su libro según sus objetivos como autor y según cómo quiera hacer evolucionar su carrera como escritor. Puede ser que el autor o la autora quiera únicamente escribir un solo libro o quizás pretende convertirse en un autor profesional, o en un autor de diversos títulos. Quizás el autor quiera vender en un territorio determinado o por un canal determinado, o en una lengua u otra. Con una editorial independiente o fuera del circuito tradicional, el autor contrata aquello que quiere y hace la inversión que cree que necesita, aparte de recibir información veraz y real sobre el mundo editorial y sobre las expectativas que puede tener, de acuerdo, siempre, con la inversión que quiera hacer. El contrato que firma el autor o la autora con Editorial Intrépida implica que la editorial no se queda con ningún derecho de reproducción ni de traducción del título en ninguno de los posibles idiomas, de los formatos ni de los canales de distribución. El autor o autora siempre conserva el 100 % de los derechos de reproducción y traducción sobre su obra. De esta forma, cuanto más vende el autor, más ganancias tiene y antes recupera su inversión. Editorial Intrépida NO gana dinero con la venta de los libros, sino que cobra por el trabajo de edición y coordinación editorial y por los servicios que contrata el autor.

¿Cómo hacen negocio las editoriales idependientes o fuera del circuito tradicional? Los autores invierten en un paquete de servicios que incluyen todo lo que necesita su obra, siempre después de recibir un asesoramiento realista del recorrido del título que quiere publicar. Por lo tanto, el autor o la autora solo paga por los servicios que contrata. Todos los beneficios de las ventas son para el autor o la autora (después de descontar impuestos y precio de distribución). Las editoriales independientes como Editorial Intrépida apuestan por la calidad.

Por lo tanto, Editorial Intrépida apuesta por generar confianza en el autor o la autora y por aconsejarlo de forma fiable y razonable, porque queremos que los autores vivan una excelente experiencia durante todo el proceso editorial.

Otros tipos de empresas editoriales: hay otros tipos de empresas editoriales que, aparte de cobrar por los servicios editoriales o de edición, también se quedan con una parte de los beneficios de la venta de cada ejemplar. Consideramos que esta práctica puede resultar engañosa y poco ética porque, por un lado, a menudo se saltan o no hacen trabajos necesarios del proceso de edición para abaratar el precio de los servicios, y el resultado de ello es un producto de poca calidad o de una calidad menor que la que desea el autor; por otro lado, el hecho de cobrar una parte de los beneficios de la venta de cada ejemplar significa que el autor paga dos veces por el mismo servicio (primero ha pagado por recibir un servicio como la corrección, la maquetación y la creación de la cubierta, y luego vuelve a pagar con un porcentaje de la venta); y, finalmente, perjudica a los profesionales del mundo editorial (porque para ofrecer un precio bajo al autor por los servicios de edición, los profesionales como correctores, ilustradores o maquetadores no pueden cobrar un precio justo por el trabajo que hacen).